Las telangiectasias faciales responden peor a la microescleroterapia que las venas de las piernas y tienen más propensión a las complicaciones comunes de la esclerosis. Debe ser utilizada solamente en algunas venas faciales seleccionadas, mayores de 0.4 mm de diámetro, con soluciones osmóticas y con cantidades mínimas de esclerosante.
Cuando se realiza en telangiectasias, a la escleroterapia se la denomina
microescleroterapia.
La primera inyección con éxito se realizó en el año 1934.
Los mejores resultados se obtienen en los vasos superficiales de las piernas mayores de 0.4 mm de diámetro.
Las
telangiectasias faciales responden peor a la microescleroterapia que las venas de las piernas y tienen más propensión a las complicaciones comunes de la esclerosis.
Debido a que la mayoría de las telangiectasias faciales, especialmente aquellas de coloración roja brillante y de menos de 0.2 mm de diámetro, son
arteriolares en su origen, la inyección de una solución esclerosante en estos vasos puede causar la
necrosis de la piel adyacente.
Cuando se inyecta un
esclerosante en un sistema arterial de alto flujo no se produce daño endotelial ni mural completo.
Las
células endoteliales necróticas, junto a trozos de la pared y a glóbulos rojos y blancos, forman
microembolismos que se alojan en la parte más distal de este sistema arterial de menor calibre.
Clínicamente se manifiesta como una
necrosis cutánea punctate. También puede producirse una
isquemia por vasoespasmo arterial en el punto de inyección.

Cuando se inyecta una
solución esclerosante de tipo detergente (como ser polidocanos, tetradecil sulfato sódico u oleato de etanolamina) en las
vénulas de bajo flujo (manifiestadas como vasos faciales de coloración azul-verdoso mayores de 0.4 mm de diámetro), la acción destructora de estas sustancias puede manifestarse lejos del sitio de inyección.
El trayecto del
efecto esclerosante en el interior de las venas puede extenderse hasta unos 6 cm del punto de inyección.
Por lo tanto, cuando se realiza
microescleroterapia de las venas faciales se deben utilizar sustancias esclerosantes de tipo osmótico, como el
suero salino o la
dextrosa hipertónica. Así, la fibrosis endotelial y mural sucede en un área localizada.
Esto limita la posibilidad de esclerosar sistemas venosos más profundos y distales, como el plexo venoso retroorbital.
Desafortunadamente, las
soluciones osmóticas suelen ser dolorosas en inyección. Además de acarrear el riesgo de ulceración y de hiperpigmentación con la
extravasación.
Por lo tanto, la
escleroterapia en las telangiectasias faciales debería ser utilizada solamente en algunas venas faciales seleccionadas, mayores de 0.4 mm de diámetro, con soluciones osmóticas y con cantidades mínimas de esclerosante.